cuando hacer pendientes a un bebé

Cuando hacer los pendientes a un bebé – Cómo cuidar la oreja del bebé

Todos hemos visto a lindos bebés con orejas perforadas.

Mientras que algunos padres optan por perforar las orejas de su bebé poco después del nacimiento, otros esperan hasta que el bebé es un poco mayor. Dependiendo de con quién hables, algunas personas están a favor de los pendientes en las orejas de los bebés, mientras que otras están completamente en contra.

Además, existe un apego cultural a la perforación de las orejas desde la infancia, lo que puede hacer que sopesar los pros y los contras sea un poco complicado.

Aunque no estamos aquí para adoptar una postura firme sobre la perforación de las orejas de los niños, compartiremos los hechos para que puedas tomar una decisión informada.

Tabla de contenidos


¿Qué edad debe tener tu bebé para pacerse un pendiente?

¿Hay un momento adecuado para perforar las orejas de tu h¡bebé? La respuesta corta: depende.

Algunos médicos recomiendan esperar hasta que tu hijo haya recibido dos vacunas antitetánicas, lo que ocurre alrededor de los 4 meses de edad.

Sin embargo, ni siquiera la Academia Americana de Pediatría (AAP) tiene una posición clara sobre cuándo es el mejor momento para perforar las orejas. Aunque el grupo recomienda esperar hasta que el bebé sea lo suficientemente mayor para manejar el cuidado y limpieza de los pendientes, claramente no dice «no» a los pendientes para bebés.

De hecho, la AAP reconoce que los piercings son seguros a cualquier edad, siempre que se hagan con equipos y métodos estériles. Además, los padres u otros cuidadores deben supervisar constantemente al niño para asegurarse de que la perforación se cura correctamente.

¿Cuáles son los riesgos de perforar las orejas de tu bebé?

Aparte de la infección, de la que hablaremos en un momento, hay otros riesgos que debes tener en cuenta antes de perforar las orejas de tu hijo.

Siempre que seas concienzudo durante el proceso de curación, no se conoce ninguna relación entre las orejas perforadas de niño y efectos secundarios no deseados, como lóbulos desiguales o colgantes.

La preocupación por otros problemas, como el desarrollo de queloides (tejido cicatrizal excesivo) o una posible reacción alérgica al metal utilizado en el pendiente, tampoco se ha vinculado sistemáticamente a las orejas perforadas en la infancia.

De hecho, un estudio descubrió que era más probable que se desarrollaran queloides si se perforaban las orejas después de los 11 años que antes.

¿Dónde puedo perforar las orejas de mi bebé?

Si quieres perforar las orejas de tu bebé, debes asegurarte de que el proveedor utiliza equipos y métodos estériles. En España puedes hacerlo generalmente en farmacias.

Por ejemplo, el perforador debe utilizar una aguja en lugar de una pistola de perforación. Lo mejor es que preguntes a un médico, a una enfermera o a un técnico experimentado en hacer pendientes.

Y asegúrate de que el perforador coloca un pendiente de oro para reducir el riesgo de infección y de reacción cutánea al metal. Además, evita los pendientes colgantes, ya que pueden engancharse con cualquier cosa y aumentar el riesgo de que el lóbulo de la oreja de tu hijo se desgarre.

Por último, es mejor utilizar pendientes de rosca para evitar que se aflojen, se caigan y haya riesgo de asfixia.

Cuidados posteriores y pasos para limpiar el pendiente de la oreja de tu bebé

Al igual que en el caso de los piercings de los adultos -y de cualquier tipo de modificación corporal-, la forma en que se realice el cuidado posterior afectará a la curación de los pendientes de tu hijo y a su duración.

Si tienes un piercing, probablemente hace tiempo que no te ocupas de uno. Así que toma las siguientes medidas:

  • Aplica una pomada antibacteriana en el lugar de la perforación dos veces al día con un algodón.
  • Gira el pendiente dos veces al día.
  • No quites ni cambies el pendiente durante las primeras 4-6 semanas.
  • Sólo debes tocar el pendiente de tu hijo después de haberte lavado bien las manos.

Unos buenos y constantes cuidados posteriores pueden ayudar a prevenir las infecciones.

Qué hacer si ves signos de infección

Con cualquier tipo de modificación corporal (incluido el piercing en la oreja), siempre existe el riesgo de infección. Por eso es tan importante seguir las recomendaciones de cuidados posteriores.

La mayoría de las personas de todas las edades que se perforan las orejas pasan por el proceso de curación con mínimas molestias. Sin embargo, si notas lo siguiente, el pendiente de tu bebé puede estar infectado:

  • Enrojecimiento
  • Hinchazón
  • Herida rezumando
  • Caliente al tacto
  • Fiebre

Si tu hijo tiene alguno de estos signos de infección, utiliza una simple solución salina para limpiar el piercing. Evita frotar con alcohol o agua oxigenada los oídos sensibles de tu hijo.

Sigue manteniendo limpio el lugar de la perforación y gira también el pendiente. Ten en cuenta también que si el pendiente no gira, también es un signo de infección.

Puedes empezar el tratamiento en casa, pero si los síntomas persisten después de 2 días, tienes que llamar al pediatra.

Consejos para minimizar el dolor durante y después de la perforación

Por desgracia, cualquier procedimiento de perforación irá acompañado de algunas molestias, y los niños no entenderán lo que está ocurriendo.

Para minimizar el dolor durante el procedimiento de perforación, ponte en contacto con un profesional experimentado que pueda realizar el procedimiento lo más rápidamente posible. Pregunta sobre el uso de una compresa fría antes y después para adormecer la zona.

Además, sé coherente pero suave con los cuidados posteriores. Puede ser incómodo para tu hijo durante los primeros días, así que ten preparada una distracción. Puede ser un juguete especial, una pieza de fruta favorita (si tu bebé come sólidos) o un hermano que le entretenga.

La buena noticia es que el dolor del piercing suele durar muy poco, siempre que la zona se mantenga limpia y sin infecciones.

Los mejores tipos de joyas para niños pequeños

La AAP recomienda que los pendientes de oro para el primer piercing de tu bebé sean pequeños, redondos y lo más planos posible.

Aunque los pendientes de oro de 14 quilates (o más) son más caros que las variedades de metal mixto más baratas que pueden contener níquel, son los que menos riesgo presentan de provocar una reacción alérgica.

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